No todos los proyectos web son iguales.
Algunos sitios pueden rediseñarse en pocas semanas. Sin embargo, otros obligan a replantearlo todo desde la base, transformándose en un rediseño web complejo.
Esto ocurre, especialmente, cuando una organización tiene:
- múltiples públicos
- distintos objetivos
- varios subsitios
- equipos internos con diferentes visiones
En estos casos, el desafío deja de ser técnico. Más bien, pasa a ser estratégico.
En este artículo compartimos los principales aprendizajes de un proyecto de reconstrucción web en la Universidad de Las Américas. En particular, se trató de un proceso donde el objetivo no era mejorar un sitio, sino ordenar un ecosistema digital completo.
1. El primer error habría sido tratarlo como un rediseño
Desde el inicio, hubo una definición clave.
No se trataba de un rediseño.
El sitio anterior presentaba múltiples problemas. Por ejemplo:
- tecnología obsoleta
- dificultades de navegación
- falta de coherencia estructural
- acumulación de intervenciones
En consecuencia, intentar mejorarlo habría significado trabajar sobre una base inestable.
Por esta razón, se tomó una decisión estratégica: Construir un sitio completamente nuevo, utilizando el contenido existente como insumo.
Aunque este tipo de decisiones puede generar resistencia, en este caso permitió resolver el problema de fondo, en un rediseño web complejo.
2. Un multisitio no es un sitio grande: es un sistema
Uno de los principales desafíos del proyecto fue su estructura.
Por un lado, existía un sitio principal. Por otro, múltiples subsitios con necesidades específicas.
Esto implicaba lograr un equilibrio complejo:
- coherencia global
- identidad individual
En este contexto, no bastaba con diseñar páginas. Era necesario pensar en arquitectura.
El objetivo fue claro: lograr que los sitios “conversaran” entre sí, sin perder su personalidad.
De este modo, se construyó un sistema integrado, pero flexible.
3. La experiencia de usuario no es una capa, es la base
En muchos proyectos, la experiencia de usuario se aborda al final. Sin embargo, en este caso, ocurrió lo contrario.
Desde el inicio, se definieron criterios claros:
- navegación intuitiva
- acceso rápido a la información
- consistencia entre dispositivos
- accesibilidad como estándar
En particular, la accesibilidad fue un elemento diferenciador.
No se trató de un complemento. Más bien, se integró como parte estructural del sistema.
En consecuencia, la experiencia dejó de ser un resultado del diseño. Pasó a ser el punto de partida.

4. La complejidad no estuvo en el desarrollo, sino en la coordinación
Un aprendizaje clave del proyecto fue el siguiente: los mayores desafíos no fueron técnicos.
En cambio, fueron organizacionales.
Por ejemplo:
- múltiples stakeholders
- distintas jerarquías
- diferentes formas de trabajo
- visiones diversas
En este escenario, avanzar requería algo más que ejecución.
Fue necesario:
- identificar interlocutores clave
- facilitar la toma de decisiones
- mantener foco en los objetivos
- evitar bloqueos
Por lo tanto, el proyecto no dependía solo del equipo técnico. Dependía de la gestión.
5. El equipo no se arma por roles, sino por necesidades
Otro aspecto relevante fue la conformación del equipo.
En lugar de asignar roles estándar, se construyó un equipo interdisciplinario según las necesidades del proyecto.
Esto permitió:
- abordar problemas desde distintas perspectivas
- anticipar riesgos
- mejorar la toma de decisiones
Además, favoreció la colaboración entre áreas como:
- diseño
- desarrollo
- contenidos
- cliente
De esta manera, el proyecto de un rediseño web complejo dejó de ser una suma de tareas. Se transformó en un proceso integrado.
6. El resultado no es solo un sitio: es una nueva forma de interactuar
Más allá del lanzamiento, el impacto del proyecto se observa en dos niveles.
Por un lado, en los usuarios:
- navegación más fluida
- mejor acceso a la información
- experiencia más clara e inclusiva
Por otro lado, en la institución:
- percepción más actual
- mayor coherencia digital
- mejor alineación con su propuesta
En este sentido, el sitio deja de ser un canal. Se convierte en una representación del nivel de madurez digital.
En síntesis
Los proyectos web complejos no fallan por falta de diseño.
Más bien, fallan por:
- decisiones iniciales incorrectas
- falta de alineación
- subestimar la complejidad
Por esta razón, antes de hablar de diseño o tecnología, es fundamental responder una pregunta:
¿Qué problema estamos resolviendo realmente?
En este caso, no era un sitio. Era un sistema completo.
Y entender eso marcó toda la diferencia.






